Artistas

Galantis y el sample indio que dio vida a Toxic2

todayoctubre 11, 2026

Fondo
share close

Galantis recuerda cómo nació Toxic y apuesta por reinventar clásicos del pop

El experimento de Galantis que terminó en un himno de Britney Spears

Pocas canciones pop de los años 2000 se reconocen tan rápido como ‘Toxic’. Basta con escuchar esas cuerdas tensas y entrecortadas para ubicarla de inmediato. Lo que muchos fans no saben es que detrás de ese sonido está Christian Karlsson, el productor sueco que hoy encabeza el proyecto Galantis, y que la canción nació casi como un juego de laboratorio.

Karlsson volvió a contar esa historia en una entrevista con la revista británica MusicRadar, justo cuando prepara el lanzamiento de The Devil’s Tax Return: Volume 1, un EP de seis canciones en el que reinterpreta clásicos de distintas épocas. El material está previsto para el 16 de octubre de 2026.

La conexión entre ambos momentos no es casual. Según el propio productor, la libertad creativa que lo llevó a construir ‘Toxic’ es la misma que ahora guía su nuevo proyecto. Aquí repasamos cómo nació el éxito de Britney, qué incluye el nuevo EP y por qué esta propuesta abre una conversación interesante para la música electrónica.

Cien fragmentos y una melodía de Bollywood como punto de partida

De acuerdo con lo que Karlsson relató a MusicRadar, el origen de ‘Toxic’ fue un fragmento musical de inspiración india. El productor lo cortó en alrededor de 100 partes y empezó a reacomodarlas hasta dar con una secuencia que le llamó la atención.

Ese patrón se convirtió en la columna vertebral de la canción. A partir de él armó la estructura completa, con un motivo de cuerdas que entra y sale para dejar espacio a las estrofas, al coro y a los cambios de sección. Esa alternancia es, en buena medida, lo que le da a ‘Toxic’ su sensación de suspenso constante.

La referencia de origen es ‘Tere Mere Beech Mein’, canción de la película india Ek Duuje Ke Liye, estrenada en 1981. Sin embargo, Karlsson aclaró un detalle técnico importante: las cuerdas que se escuchan en la versión final no son la grabación original, sino una reinterpretación tocada por músicos en vivo.

Esa decisión pesa más de lo que parece. En lugar de depender de un sample tal cual, el equipo recreó el sonido en el estudio, lo que le dio a la canción una textura propia y más pulida sin perder el carácter dramático que inspiró la idea.

Otro dato que sorprende es que ‘Toxic’ no fue escrita pensando en Britney Spears. Karlsson contó que primero envió la canción a Kylie Minogue, pero no recibió respuesta. Más tarde decidió mostrársela a Spears durante otra sesión de grabación.

El tema fue ganando fuerza dentro del equipo de la cantante hasta convertirse en uno de los sencillos de In the Zone, el álbum que Britney publicó en 2003. La canción también obtuvo el Grammy a Mejor Grabación Dance, un reconocimiento que hoy aparece destacado en la biografía oficial de Galantis.

De Bloodshy & Avant a Galantis, una carrera entre el pop y la pista

Para entender por qué Karlsson se siente cómodo desarmando canciones ajenas, hay que mirar su recorrido. Antes de Galantis formó parte de Bloodshy & Avant, el dúo de producción sueco detrás de ‘Toxic’ y de otros temas de Britney como ‘Piece of Me’ y ‘Radar’, incluidos en su álbum Blackout, de 2007. En su currículum también figuran trabajos para Madonna, Kylie Minogue y Katy Perry.

Además, fue integrante de Miike Snow, un proyecto de indie pop que le permitió explorar sonidos fuera del circuito más comercial. Esa mezcla de experiencias explica por qué su forma de producir no depende solo de sintetizadores ni de las estructuras clásicas del EDM.

Galantis debutó oficialmente en el festival Coachella de 2014 y desde entonces acumuló éxitos de pista como ‘Runaway (U & I)’, ‘Peanut Butter Jelly’ y ‘No Money’. En 2020, su álbum Church incluyó ‘Faith’, una colaboración con la leyenda del country Dolly Parton. Según su biografía oficial, el proyecto supera los 7 mil 300 millones de reproducciones acumuladas.

Ese historial le da a Karlsson una ventaja poco común: conoce desde adentro tanto la lógica de la canción pop como la del escenario de festival. Y precisamente en ese cruce se ubica su nuevo trabajo.

Qué trae el nuevo EP para los fans de la electrónica

The Devil’s Tax Return: Volume 1 llega a través de Counter Records, sello del grupo Ninja Tune. Son seis canciones en las que Galantis toma piezas reconocidas de distintas épocas y géneros. Entre las confirmadas están ‘Stay Alive’, de José González; ‘When You Were Young’, de The Killers; ‘1234’, de Feist; ‘Can’t Take My Eyes Off You’, el clásico de 1967 popularizado por Frankie Valli, y ‘Do You Mind’, original de Paleface con Kyla.

‘Do You Mind’ es un caso especialmente interesante para quienes siguen la música de club. El tema original es de 2007 y pertenece a la escena del UK bassline. Años después, la voz de Kyla fue sampleada por Drake en ‘One Dance’, de 2016. Que Galantis la retome demuestra que su selección no se limita al pop clásico, sino que también mira hacia la historia reciente de la pista de baile.

Varias de estas versiones ya circulan como adelantos. ‘Stay Alive’ salió en mayo y le siguieron ‘Do You Mind’, ‘Can’t Take My Eyes Off You’ y ‘1234’. Para DJs y oyentes, esto significa material que combina melodías que el público ya conoce con una producción pensada para sonar en vivo. De hecho, Karlsson ha comentado que ya está integrando estas canciones en sus presentaciones.

Reinventar sin reemplazar, la apuesta detrás de The Devil’s Tax Return

Karlsson insiste en que este proyecto no es una colección de remixes convencionales. No se trata de acelerar el tempo ni de ponerle un bombo constante a una canción conocida. Su idea es conservar la melodía que hizo famosa a cada tema y, a partir de ahí, cambiar la estructura, los arreglos y la energía.

La diferencia importa. En el lenguaje de la industria, un remix suele partir de las pistas originales y modificar su base, mientras que un rework o reinterpretación reconstruye la canción casi desde cero. Galantis se mueve claramente en este segundo terreno, más cercano a una nueva versión que a un simple ajuste para la pista.

Para lograrlo, combina herramientas de producción electrónica con instrumentos reales, incluidas cuerdas grabadas en vivo. Es la misma lógica que aplicó en ‘Toxic’ hace más de dos décadas: tomar una idea existente y reconstruirla hasta que tenga identidad propia.

El proceso no fue rápido. El productor contó que revisó más de 100 canciones antes de quedarse con la selección final, y que en el tiempo que le tomaba reconstruir una sola composición podía haber escrito muchas canciones originales.

El nombre del EP también tiene su explicación. Karlsson reconoció que le preocupaba la reacción de quienes consideran intocables las canciones clásicas. Por eso planteó el proyecto como una forma de aportar algo propio a obras que admira, sin intentar sustituir las versiones originales. El título, con su tono irónico, puede leerse como una especie de “impuesto” que el productor asume por meterse con material ajeno.

Hay otro detalle que vale la pena seguir. Karlsson adelantó que contempla un segundo volumen. Aunque no hay fecha ni canciones confirmadas, el “Volume 1” del título ya deja abierta esa puerta.

Una pregunta que la cultura del DJ conoce bien

La historia de ‘Toxic’ y el nuevo EP de Galantis tocan un tema central en la cultura del DJ: ¿hasta dónde se puede transformar una canción conocida antes de que deje de sentirse como la original? Los edits, bootlegs y reworks forman parte del día a día en cabinas de todo el mundo, desde los grandes festivales hasta los clubes y las radios de música electrónica en El Salvador.

La propuesta de Karlsson se ubica en un punto intermedio. No busca borrar la canción original ni competir con ella, sino demostrar que una buena composición puede sobrevivir a cambios profundos de sonido sin perder lo que la hace reconocible. Si lo consigue o no, lo dirá la pista de baile a partir del 16 de octubre.

Mientras tanto, la anécdota de ‘Toxic’ queda como recordatorio de algo que muchos productores saben bien: a veces, un gran clásico empieza con un fragmento cortado en cien pedazos y la paciencia de encontrar el orden correcto.

Escrito por Pulsar Admin

Valóralo

Comentarios de las entradas (0)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *