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La música electrónica presume de ser una escena global, diversa y en constante evolución, pero un nuevo dato vuelve a poner presión sobre la industria: las mujeres representan apenas el 15% de los usuarios registrados de AlphaTheta, la compañía matriz de Pioneer DJ, una de las marcas más influyentes en cabinas, controladores y tecnología para DJs. El hallazgo fue publicado por DJ Mag a partir del informe anual IMS Electronic Music Business Report 2025/26, presentado en el marco del International Music Summit.
La cifra no solo llama la atención por lo baja que es. También importa porque AlphaTheta tiene una fuerte presencia en el ecosistema DJ profesional y amateur. Sus datos funcionan como una señal de cómo se está formando, creciendo y registrando una parte importante de la comunidad que usa herramientas vinculadas al oficio de mezclar música.
Según los datos citados en el reporte, la participación de mujeres dentro de la base de usuarios de AlphaTheta subió del 13% en 2023 al 14% en 2024, hasta llegar al 15% en 2025. Es decir, existe crecimiento, pero el avance sigue siendo mínimo si se compara con el peso cultural que hoy tienen muchas artistas femeninas dentro de festivales, clubes, rankings y escenas locales.
El informe fue elaborado por Mark Mulligan, de MIDiA Research, y forma parte de la edición número 12 del IMS Electronic Music Business Report, una publicación que analiza el estado económico y cultural de la música electrónica a nivel global. El propio IMS describe el reporte como una radiografía anual de la industria electrónica y de hacia dónde se dirige.
Un punto importante es que la estadística mencionada por DJ Mag no incluyó a DJs no binarios ni de género no conforme. Ese detalle es relevante porque muestra que el análisis se concentra en una división tradicional de género y, por lo tanto, no refleja por completo la diversidad real que existe dentro de la escena electrónica actual.
En el reporte, Mulligan reconoce que hay más visibilidad para mujeres en espacios importantes, pero también advierte que el cambio estructural no está ocurriendo con la velocidad necesaria. Una frase resume el problema: «the pace of change is still slow». Esa idea conecta con una discusión más amplia: no basta con ver a más mujeres en escenarios grandes si la base de nuevas DJs, productoras y usuarias de tecnología sigue creciendo de forma desigual.
AlphaTheta no es una empresa cualquiera dentro de la música electrónica. Es la compañía matriz de Pioneer DJ, una marca que durante años ha estado asociada con equipos de club, cabinas profesionales, controladores, mezcladoras y software usado por DJs de distintos niveles. Por eso, cuando un informe revela que solo el 15% de sus usuarios son mujeres, el dato funciona como algo más que una estadística empresarial. Es una señal sobre quién está entrando, quién se está formando y quién tiene acceso o confianza para desarrollarse dentro del entorno DJ.
La industria suele celebrar los nombres femeninos que llegan a grandes festivales, pero el dato de AlphaTheta apunta hacia una parte menos visible del problema: la base. Antes de que una artista llegue a un festival, normalmente pasa por una etapa de aprendizaje, compra o uso de equipo, práctica, grabación de sets, networking y primeras oportunidades. Si desde esa etapa inicial la participación femenina sigue siendo baja, la desigualdad no se resuelve únicamente poniendo algunos nombres destacados en carteles internacionales.
También hay una lectura cultural. Durante décadas, la cabina de DJ fue presentada en muchos espacios como un territorio masculino. Aunque eso ha cambiado en parte, todavía existen barreras de acceso, prejuicios técnicos, falta de referentes cercanos, entornos poco seguros y dinámicas de contratación que favorecen redes ya establecidas. El informe de IMS no solo muestra un número; también obliga a preguntarse qué condiciones siguen frenando a más mujeres para entrar, quedarse y crecer en la escena.
Para el lector común, el dato puede parecer lejano. Pero para la música electrónica, tiene implicaciones directas. Una escena con poca diversidad en su base creativa corre el riesgo de repetirse, cerrar oportunidades y limitar nuevas propuestas musicales. Cuando más mujeres participan como DJs, productoras, selectoras, promotoras, ingenieras de sonido o curadoras, la cultura electrónica se vuelve más amplia, más competitiva y más representativa.
La baja presencia femenina también afecta a marcas, festivales, escuelas de música y plataformas tecnológicas. Si las empresas quieren vender equipos, software y servicios a una comunidad global, necesitan entender por qué una parte enorme del público todavía no se siente suficientemente representada o incluida. El crecimiento no depende únicamente de lanzar productos nuevos. También depende de construir espacios donde más personas sientan que pueden participar sin cargar con prejuicios.
En ese sentido, AlphaTheta ha intentado responder con iniciativas como Equal Beats, un proyecto lanzado en 2025 que busca visibilizar la diversidad dentro de la música electrónica. DJ Mag señala que el podcast forma parte de una misión más amplia para «champion diversity and create a more inclusive electronic music community».
El problema de representación no se limita a las bases de usuarios de una marca tecnológica. DJ Mag también recuerda que colectivos y estudios recientes han señalado desequilibrios en festivales, premiaciones y line-ups. En Reino Unido, el colectivo NOT BAD FOR A GIRL publicó una carta abierta tras analizar carteles de dos grandes festivales previstos para 2026. Según esa investigación citada por DJ Mag, uno de esos eventos tenía una programación compuesta en un 80% por actos masculinos.
La frase «Diversity is not a trend or a bonus» resume el mensaje central de ese reclamo. La diversidad no debería tratarse como una campaña temporal, una moda de comunicación o una cuota para mejorar imagen. En una escena construida alrededor de comunidad, creatividad y cultura nocturna, la representación debería formar parte del diseño mismo de la industria.
Este debate también llegó a las premiaciones. El miniinforme Missing Voices of Women, publicado alrededor de los GRAMMYs 2026, señaló que las mujeres recibieron menos de una cuarta parte de los premios en la ceremonia de ese año. Además, entre 2017 y 2026, las mujeres representaron aproximadamente una de cada cinco nominaciones y victorias, según los datos citados por DJ Mag.
Estos números muestran que la brecha no es un caso aislado. Aparece en la tecnología, en los festivales, en la industria en vivo y en los premios. Por eso, el 15% de AlphaTheta debe leerse como parte de una cadena más grande. Si hay menos mujeres registradas en plataformas y ecosistemas técnicos, es probable que también haya menos mujeres accediendo a oportunidades, contactos, formación y visibilidad profesional.
El contraste es fuerte porque la música electrónica sí está creciendo como negocio. El informe anual IMS reveló que la industria global de la música electrónica aumentó un 7% en 2025, pasando de 14.200 millones de dólares en 2024 a 15.100 millones de dólares. Es decir, hay expansión económica, más actividad y más valor de mercado, pero ese crecimiento no necesariamente se está traduciendo en una participación equilibrada.
Esa diferencia es clave. Una industria puede crecer en ingresos y al mismo tiempo mantener problemas estructurales. Puede vender más entradas, generar más festivales, aumentar patrocinios y abrir nuevos mercados, pero si la base de participación sigue siendo desigual, el crecimiento beneficia más a unos grupos que a otros.
Para los festivales, sellos, promotores y marcas, el reto está en pasar del discurso a la acción. No se trata únicamente de publicar mensajes sobre inclusión. También implica revisar procesos de contratación, programas de formación, becas, mentorías, espacios seguros, representación en cabinas secundarias y oportunidades para artistas emergentes. La igualdad no ocurre sola por el paso del tiempo. Necesita decisiones concretas.
En América Latina, el tema también tiene valor. Países como El Salvador, Guatemala, México, Colombia o Argentina tienen escenas electrónicas en desarrollo, con colectivos, DJs locales, eventos pequeños y propuestas independientes. Si estas escenas quieren crecer con una visión más abierta, pueden aprender de este debate global antes de repetir los mismos errores que ya se ven en mercados más grandes.
El 15% no debe verse solo como una cifra negativa. También puede funcionar como punto de partida para medir avances reales. Si en los próximos años la participación femenina aumenta de forma más clara, será posible evaluar si las campañas, programas educativos y cambios culturales están funcionando. Pero si el crecimiento sigue moviéndose apenas uno o dos puntos por año, la industria tendrá que aceptar que el problema es más profundo que la falta de visibilidad.
La música electrónica siempre se ha vendido como una cultura de libertad, comunidad y futuro. Sin embargo, esos valores pierden fuerza cuando una parte importante de la escena todavía enfrenta barreras para entrar o avanzar. El informe de IMS deja claro que hay más referentes femeninos que antes, pero también muestra que la representación en la base DJ todavía está lejos de ser equilibrada.
El verdadero reto no es celebrar a unas pocas artistas cuando llegan a los grandes escenarios. El reto es construir una industria donde muchas más mujeres puedan aprender, mezclar, producir, comprar equipo, tocar en clubes, aparecer en line-ups y vivir de la música sin tener que demostrar el doble para recibir la mitad de oportunidades.
La pregunta que queda abierta es directa: si la música electrónica está creciendo en dinero, audiencia y alcance global, ¿por qué la igualdad dentro de la cabina sigue avanzando tan despacio?
Escrito por Pulsar Admin

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